Como algunos ya saben, esta historia comienza con la llegada de uno de estos seres mitológicos tan magníficos y sorprendentes: El Dragón Azul (Matlalcóatl) quien iba a dar inicio la creación de los otros 11.
Cada uno quería representar una línea que resguardaran, también una estación de la misma con el cruce de otra; pero lo curioso o extraño fue que no llegaron en orden, sino conforme ellos querían llegar a las manos del sujeto hoy muerto, para materializarse.
El primero si la memoria no me engaña, nació en la madrugada del 2 de Enero del 2008; su piel la eligió azul, en memoria de la segunda línea del sistema junto con verde olivo en señal de ser la estación Hidalgo.
El segundo llegó, al principio cuadrúpedo y de color amarillo (Mixcóatl), siendo de la línea 5 con su estación Pantitlán; pero con la llegada del Dragón de Fuego (línea 6), el de color amarillo se erigió en sus 2 patas.
El Dragón de Fuego (Tlecóatl) al principio, nació rojo y naranja al = que la estación El Rosario. Este poseía en la garra izquierda un libro abierto… pero no del Metro, sino que ese libro era de la antes mencionada bellísima cantante irlandesa en la pagina con la canción: “Anywhere Is”, pero como los Dragones querían encarnar más del STC, más que su simple color, esa fue la orden dada para materializarles más significados.
Para esto, al Dragón Azul le fueron arrancadas las garras y las patas, cambiándole las primeras con garras sujetando a un MP-68 y en la cabeza un casco de obrero con la tan conocida M.
El Dragón amarillo de la misma forma le fueron arrancadas las garras para poder sujetar tarjetas y boletos.
Los primeros meses del 2008 estos Dragones tuvieron varias modificaciones antes de llegar el 4to, el 5to y el 6to Dragón.




